LA
IDEA Y EL PROYECTO
La idea tiene dos vertientes. La primera surge de la revista Sky & Telescope
del mes de Junio, donde el Sr. John Buchanon explica como adaptó una
QuickCam a su telescopio Schmidt-Cassegrein de 20cm. para hacer
astronomía. Este muchacho volcó sus experiencias en un artículo
que nos sirvió de estímulo y nos ayudó a resolver problemas
prácticos.
El segundo empujón lo encontramos en el Encuentro de las Comunicaciones
y la Astronomía en el mes de Mayo, en el Prado. En una de las tantas
conversaciones mantenidas con gente que visitaba nuestro stand, dimos con
personal de la Facultad de Ingeniería, que nos explicó que utilizaban
éstas cámaras adaptadas a microscopios con los cuales se hacían
trabajos de buena calidad.
No necesitamos discutir mucho el tema, inmediatamente lo tomamos como un proyecto
serio de trabajo, un lindo desafío que podría satisfacer nuestras
ganas de hacer astronomía con CCD con un bajo costo.
DE LA IDEA A LA PRÁCTICA
El paso fundamental, una vez la cámara en nuestras manos, era desarmarla
y extraer lo que realmente era nuestro objetivo: la plaqueta con los circuitos
correspondientes y el detector electrónico de luz o chip.
Para nosotros que no tenemos experiencia con la interna de éstos aparatos,
remover el corazón de la cámara resultó una tarea muy
estimulante y bastante más sencilla de lo previsible.
Nuestra herramienta fundamental fue un simple “clip”, con el cual
abrimos la caparazón plástica de la cámara en dos mitades,
desenroscamos la lente con la cual se hace foco y removimos el filtro. Ahí
nomás quedó ante nosotros, regaladito como quien dice, el chip
desnudo, sin ninguna protección ante nuestras manos criminales.
La segunda etapa era hacer un adaptador para que ese chip pudiera hacer foco
directamente en el telescopio.
Para esto hay variadas soluciones, tantas como la inventiva de cada uno permita.
En realidad de lo que se trata es de proteger los circuitos y el chip del
polvo y posibles golpes, y que a su vez nos permita asirlo fuertemente al
telescopio. Nosotros la hicimos de aluminio en los tornos de Kona SA, para
darles otro ejemplo les decimos que el muchacho de la Sky & Telescope
la hizo con la tapa de un desodorante.
LAS IMÁGENES
Teniendo la cámara estábamos ansiosos por empezar a trabajar
con ella. La prueba inicial se fue dilatando en el tiempo por variadas causas,
el clima, conflictos de software, razones personales, y porque la Luna que
era nuestro objetivo elegido para la prueba estaba en una fase desfavorable.
Con ello nuestras ansias llegaron casi al límite. Queríamos
saber, de una vez por todas, qué se veía con la camarita, qué
definición podríamos obtener, con qué nitidez, qué
campo abarcaríamos, y la primer duda que nos queríamos sacar:
haríamos foco correctamente? La teoría decía que sin
lugar a dudas si haríamos, pero uno hasta que no lo ve no lo cree.
Y llegó la noche del 2 de Julio del ‘98, día elegido para
la prueba. Nuestro objetivo, la Luna, estaba en fase de cuarto creciente.
Con noche clara, tomamos las imágenes desde una ventana desde donde
podíamos ver, más o menos, a la Luna en condiciones. Para nosotros
estaba bien, cuando no se tiene lugar fijo de observación hay que arreglárselas
de la mejor forma. En éstas condiciones íbamos a realizar la
prueba inicial, objetivamente podemos afirmar que no eran las mejores.
Acoplamos la QuickCam al telescopio, apuntamos a la Luna, encendimos
la computadora y abrimos el programa que nos permitiría ver las imágenes:
el resultado, por ahora, borroso.
Comenzamos con expectativa a trabajar con el foco. Al cabo de unos cuantos
segundos se empezó a presentar en la pantalla una mancha blancuzca
con ciertos tonos oscuros. Y de repente, el premio que habíamos estado
esperando durante tanto tiempo: la imagen nítida de cráteres,
montañas, valles!!
Habiendo cumplido nuestro objetivo de comprobar que realmente esto funciona,
al cabo de unos minutos volvimos a desarmar todo el equipo para regresarlo
a su lugar.
Se cerraba la etapa de la idea y la expectativa para pasar a hacer astronomía
con nuestra Quick Cam adaptada